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Madrid a pie para turistas inconformistas
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Era sábado, 11 de diciembre de 1926, el tiempo era bueno en Madrid, alrededor de los diez grados de máxima y un nuevo edificio se inauguraba en la capital. El famoso cine del Callao abría sus puertas en pleno centro. Y como los españoles somos muy de cine patrio, ese mismo día la primera película que se estrenó en su sala fue Luis Candelas o El bandido de Madrid. Tres días después, ABC publicaba que el éxito de la producción había sido tan grande que el cine tuvo que colgar el cartel de no hay billetes.

El Monasterio de las Descalzas, pegado a Cortylandia (ahora que estamos en estas fechas tan navideñas) quizás sea el más conocido entre los monasterios de Madrid. Pero hay otro, mucho más austero que el de las Descalzas que guarda tesoros y secretos menos conocidos. Solo diez monjas cuidan de ellos y cada 27 de julio se produce un milagro.

Hubo un tiempo en que los escritores eran más famosos que los jugadores de fútbol. Incluso se coleccionaban sus retratos igual que hoy en día los niños se cambian los cromos de sus jugadores favoritos en el recreo. Hubo un tiempo en que la fotografía y la literatura iban unidas de la mano, dos disciplinas imprescindibles en el siglo XX. Y todo eso sucedía en Madrid. Es preciso vivir en este Madrid terrible. En provincias no se puede conquistar la fama, sentenciaba Valle-Inclán. Una frase que es el punto de partida de la exposición El rostro de las letras .

Bueno, para eso y para calmar las revueltas que se estaban produciendo en Madrid durante los últimos meses de 1808 y que a su hermano, José I, rey de España desde junio de ese mismo año, se le estaban escapando de las manos. Napoleón, que la conquista de la capital de España le estaba suponiendo un enorme dolor de cabeza, decidió solucionar él mismo el problema. Es preciso que yo esté allí , dijo antes de mandar formar a su ejército y partir hacia Madrid.

Un lugar para perderse en Madrid sería el Barrio de las Letras. Desde la Puerta del Sol hasta Lavapiés. Allí está la calle Buenavista, una de las más bonitas de la ciudad. Es muy pronunciada y está en “s”. Desde la parte de arriba se puede ver todo el skyline de Madrid y los turistas se paran continuamente para hacer fotos. Esta frase podría haberla dicho cualquier guía turístico de Madrid, pero, seguramente, no todos conocen este secreto. El que habla es Luis Rodríguez, arquitecto, padre de dos niñas y madrileño. Lleva diez años viviendo en pleno barrio de Huertas y ha sabido encontrar y retratar como nadie a través de su cuenta de Instagram una ciudad completamente desconocida para los madrileños.

Soy una loca de las visitas guiadas. Me encanta que me expliquen lo que estoy viendo. Porque está muy bien eso de hacer turismo y ver cosas. Pero está mucho mejor que te cuenten que estás viendo, por qué está allí, por qué se construyó… todo. Me gusta saberlo todo. Por eso cuando viajo intento buscar visitas guiadas de los sitios que voy a ver. Pero algunas a las que he asistido, me las he encontrado por casualidad. Y han sido las mejores.

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